MASTURBACIÓN

Open in a separate window Instrumentos Para evaluar el nivel de satisfacción diseñamos una entrevista estructurada a profundidad. La misma consistió de 27 preguntas abiertas divididas en las siguientes cuatro partes: a reclutamiento, b proceso y contenido, c logística, y d evaluación general. En la sección de reclutamiento tealizamos preguntas sobre las razones por las cuales participaron de las sesiones. En la sección de proceso y contenido preguntamos sobre el formato de las actividades, novedad y utilidad de la información, así como de las emociones que experimentaron en las sesiones. El equipo del proyecto Encuentro exploró sus días disponibles para coordinar las fechas de las sesiones.

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Se llama masturbación mutua y puede acarrear simplemente tocarte con una audiencia, así como tocar los genitales de tu pareja con tus manos o actuar que tu pareja te toque o todas estas cosas a la tiempo. Por otro, puede sentirse realmente at risk. Pero quitar el enfoque de la penetración puede permitirle explorar otras sensaciones. Y ese tipo de exploración puede mejorar todo tipo de sexo. A continuación, se ofrecen algunos consejos sobre cómo empezar a masturbarse mutuamente. Tocar el tema.

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Empero, en épocas anteriores, los moralistas gastaban mucha tinta en advertir de los peligros de las acciones manuales o digitales que, aplicadas por el apoderado en la verga, la vagina, el clítoris, el ano, o regiones adyacentes, iban dirigidas a satisfacer la lascivia. Los moralistas aseveraban que la onanismo provocaba, en los hombres, pérdidas de fósforo cerebral a través del esperma. Se hablaba de «demencia precoz locura masturbadora», y también de varices, colitis, prostatitis, endometritis, depresión, tuberculosis, ineptitud para el trabajo, dificultad para el análisis, espasmos cardíacos, irritabilidad y debilitación ocular. Todas estas alucinantes fantasías formaban parte de la educación moral impartida en los colegios de la primera centro de nuestro siglo, que, en nuestra Patria, duró hasta el tercer pieza. La «patología» de la masturbación servía de argumento propagandístico para uso de los buenos padres de familia, y de los santos varones y mujeres que nos educaban en los colegios religiosos de la época.

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