CREMITA EN EL CUERPO

Buenas tardes, antes de nada comentarles que Ana y yo nos conocimos con 18 años, estuvimos bastantes años de novios y ya llevamos 10 años felizmente casados y tenemos dos hijos. Somos un matrimonio normal, de 38 años ambos, responsables y muy bien avenidos, nos llevamos estupendamente, trabajamos y llevamos a delante a nuestra familia en una ciudad pequeña de provincias española. Ella es consciente de que posee dos poderosas armas de atracción y, aunque no lo reconozca se hace la durale gusta que sentir las miradas sobre sus estupendas tetas. En cuanto al sexo ella es bastante tradicional, un par de polvos semanales y con suerte tres, eso sí, se implica mucho y el sexo es muy satisfactorio. Para asombro mío ella es muy tradicional se lo tomó bastante bien y durante unos meses atravesamos un periodo de excitación tremendo, follando como locos y hablando de nuestras fantasías de manera sincera y respetuosa. Pasó el tiempo, tuvimos hijos y este asunto fue pasando a un segundo o tercer plano, yo de vez en cuando intentaba resucitar este asunto pero ella, tajantemente, me cortaba y solo en ocasiones muy especiales, con copas y muy excitada, volvía a seguirme el juego durante los polvotes, pero luego nada. Progresivamente el tema quedó abandonado. Así hemos estado bastante tiempo hasta que la casualidad quiso servirnos la oportunidad en bandeja cuando yo no lo esperaba. El verano pasado, después de varios años, tuvimos la oportunidad de escaparnos los dos solos una semana de vacaciones a la playa, los niños se quedaron con mis suegros y alquilamos un pequeño apartamento en la costa, a pie de playa.

Chica con - 215404

Leave a Reply